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Febrero es el Mes de Concientización sobre la Violencia en el Noviazgo entre Adolescentes. Este blog fue escrito por una joven que participa en la iniciativa juvenil Fuerza Unida Amig@s.

Como jóvenes adolescentes nos puede resultar difícil saber cuáles son las señales que indican que una relación es saludable o dañina, pues estamos aún creciendo y aprendiendo de las experiencias y errores que hemos vivido en nuestra vida; y mientras pasa el tiempo no sabemos cómo reconocer las señales tempranas de que una relación no es saludable.

En mi vida tuve una relación con un muchacho a quien creía amar y creí que me amaba. Aunque nuestra relación nunca llegó a ser abusiva físicamente, sí fue muy abusiva verbal y emocionalmente. Desde insultos hasta amenazas, las cosas siguieron empeorando mientras más avanzaba la relación. Cuando discutíamos él me decía insultos rudos y terribles. Y cuando eso pasaba yo me decía que él tan solo tenía enfado y que yo necesitaba aprender a no enfadarlo así.  El tiempo siguió pasando y él comenzó a aislarme de muchos de mis amigos. Me dijo simplemente que él estaba “celoso” y que no podía confiar en mí si andaba con mis amigos. Si no le hacía caso a su deseo de que yo no tuviera amigos del sexo opuesto, entonces me amenazaba con dejarme. Sus amenazas y el aislamiento al que me sometió no fueron suficientes para convencerme de que nuestra relación era dañina, y yo solo pensaba que esa era su manera de mostrarme su amor.

Esos comportamientos inusuales y poco saludables siguieron repitiéndose con más o menos frecuencia durante un año. Pronto aprendí que estaba embarazada e iba a tener un hijo. En ese momento fue cuando me di cuenta de que necesitaba más que nunca a mi familia. Cuando el que entonces era mi novio empezó a tratar de buscar varias maneras de convencerme de que lo prefiriera a él por encima de mi familia fue que logré entender que yo necesitaba hallar la fuerza para dejarlo y seguir adelante. Era una situación difícil porque ahora estaba esperando a un hijo de él. Los fuertes sentimientos que yo sentía por él también me lo hizo difícil, pero yo no podía soportar el aislamiento que estaba sufriendo a causa suya. Primero me separó de mis amigos, y ahora quería que yo pusiera a mi como última prioridad.

Afortunadamente fui capaz de encontrar la fuerza y el coraje de dejar esa relación incluso cuando eso significaba que iba a volverme una madre soltera adolescente. 

El mayor reto que he enfrentado como madre soltera adolescente es balancear mi vida y aceptar el hecho de que hay muchas cosas que otr@s adolescentes hacen que yo no puedo hacer. Es difícil aceptar el hecho de que no puedo contar con el padre de mi hijo para que me ayude a cuidarlo. Tengo que trabajar el doble de duro para lograr las cosas necesarias en la vida. Ha sido un reto no tener tiempo para tomar un descanso de mis responsabilidades como madre.

A causa de mi propia relación con el padre de mi hijo y a las relaciones de amistades y familiares, espero no seguir la creencia “tradicional” latino-americana de que los hombres tienen más autoridad que las mujeres. El machismo que existe en nuestra comunidad puede ser la raíz de muchas relaciones dañinas entre latin@s. Espero enseñarle a mi hijo sobre la igualdad de género y que las parejas deben llegar a acuerdos de manera conjunta para tomar decisiones en una relación. Espero enseñarle que si decide un día tener hij@s debe aceptar toda la responsabilidad que eso conlleva. Las responsabilidades cuando se tiene hij@s deben de ser IGUALES y no caer solo sobre la madre. El haber crecido viendo esa desigualdad de género en mi comunidad me ha hecho querer cambiarla y querer alejarme de los valores con los que crecieron mi propio padre y mi madre. Creo que enseñarles a nuestr@s hij@s sobre la igualdad de género y que el machismo no es algo bueno ayudaría a prevenir relaciones dañinas y abusivas.

Como much@s adolescentes, yo solía pensar que la violencia en las relaciones solo podía ser física; nunca me imaginé que el abuso emocional y verbal también se consideran dentro de la categoría de una relación abusiva. Pienso que por eso much@s adolescentes no dejan ese tipo de relaciones, solo porque no saben cuás es la diferencia entre una relación saludable y una dañina. También pienso que se puede volver difícil para adolescentes que en su pasado sufrieron algún tipo de trauma que les causara una pobre auto estima. Cuando tener una pareja nos hace sentir felices y bien con quienes somos, no vamos a quererla dejar, no vamos a querer aceptar que esa persona es más tóxica que beneficiosa. Para jóvenes que son madres se les puede dificultar si dependen financieramente de su pareja. Aunque sepan que deben dejar la relación, esto se vuelve extremadamente difícil si su pareja es la única persona de quién recibe apoyo financiero. El miedo de estar solas y no tener apoyo puede llevar a muchas madres a quedarse en una relación dañina.

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fotografía © douglas beasley | hecho con un copiloto